martes, 16 de abril de 2013

Viajes Benito Juarez - Cuauhtémoc

Llevo unas cuantas semanas trabajando con los datos de la Encuesta Origen -Destino 2007 de la Zona Metropolitana del Valle de México (EOD).

Me interesan los viajes que se realizan en y entre las delegaciones Benito Juárez y Cuauhtémoc, dado que en ambas delegaciones se tiene una amplia oferta de transporte público (metro, metrobus, RTP, Trolebus y microbus), con lo cual se esperarían menos viajes en automóvil.

Ya expandí la base de datos y acá algunas cuestiones interesantes:


  • Los viajes en y entre las delegaciones suman un total de 970,363. Como sabemos, la EOD registró un total de 21.9 millones de viajes en toda la zona metropolitana, por lo que los viajes que se realizan en y entre estas dos delegaciones representan casi el 5% de los desplazamientos.
  • A pesar de que la distancia promedio de los 970,363 viajes es de tan sólo 1.3 kilómetros, 358,843 se realizan en automóvil (37%). Para darse una idea, el viaje más largo fue de 11.9 kilómetros.*

Elaboré unas matrices origen-destino a nivel distrito con los porcentajes de viajes realizados en automóvil (en el mapa se puede ver la división por distritos que realizó INEGI para la EOD). Se ve en esta tabla la relación tan cariñosa con el automóvil de los habitantes de Cd. de los Deportes y Condesa.


Acá se puede ver el mapa de los distritos:



  • Por último, el dato que más me sorprendió fue que de los 970,363 viajes en y entre estas delegaciones 569,713 se realizan dentro de la misma AGEB donde se originó el viaje (casi el 60%). Es decir, se realizan en un radio de sólo unas cuantas cuadras (en el mapa de abajo se pueden ver las AGEB de ambas delegaciones). Y de estos viajes intra-AGEB 207,431 son en auto... Muchos viajes pequeños que usan mucha energía...
Seguiremos con los datos...




















martes, 5 de junio de 2012

De la ciudad lineal a la ciudad circular: la sustentabilidad como camino al bioregionalismo



La ciudad ha roto los lazos que la unía con la naturaleza. A la deriva, camina con paso firme devorando recursos, reproduciéndose y aumentando sus dimensiones en cada rincón del planeta. No le sirven sus desechos, se vale de insumos cada vez más lejanos gracias a esa fuente de energía subterránea que todo lo que toca ensucia. Mientras tanto, el capital se regocija pues encuentra nuevos mercados y logra imponer un modelo de vida a nivel planetario que, a pesar de no tener futuro, genera buenas ganancias para un puñado.


Desde hace no muchos años que algunos alzan la voz para señalar que el camino emprendido por la ciudad es suicida. Hay límites, gritan unos. Otros, proponen un futuro común. Se ha abierto una disyuntiva que permea el escenario público. La visión ecocéntrica batalla en el mundo de las ideas contra la postura tecnocéntrica. La primera, más profunda, nos advierte que nuestro modo de vida atenta contra los sistemas que hacen posible la vida en el planeta. La segunda, más empleada y difundida, señala la urgencia de un compromiso político que mediante la tecnología logre afrontar y superar los problemas ambientales (Atkinson, 1992).

La batalla nos muestra dos caminos que no se encuentran, posturas irreconciliables que implican concepciones distintas de la relación hombre – naturaleza. Sin embargo, en este texto se considera que ambos puntos de vista se pueden complementar y que la “ciudad sustentable” es una condición necesaria, mas no suficiente, para lograr que las urbes asuman su circularidad y se conviertan, gracias al rencantamiento del mundo, en regiones campo – ciudad capaces de convivir armónicamente en la biosfera del planeta.



El optimismo de la posguerra sobre los problemas de desarrollo se enfrentó, a principios de los años sesentas, con voces que, en un inicio silenciosas, llamaban la atención sobre la capacidad finita del planeta y de sus recursos. Algunos años más tarde se modelarían, mediante un entendimiento holístico del mundo, cuáles eran los límites del crecimiento industrial y poblacional. El panorama no era alentador. Un cambio de paradigma se volvía cada vez más evidente; sin embargo, no se tenía claro cuál podría ser el camino a seguir.

Una respuesta a estos problemas llegó con el concepto de “desarrollo sustentable”. El Reporte Brundtland lo puso claro en el papel: “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades” (UN, 1987). Esta definición ha estado en el centro de una buena parte de la agenda internacional en la materia. La agenda derivada de dicha tesis ha puesto de manifiesto que son las ciudades las responsables de asumir y atacar los problemas ambientales.

La discusión sobre un mundo eminentemente urbano, con problemas de dotación de servicios, con falta de vivienda, y desigual; sumada a preocupaciones de carácter global como la disminución de selvas tropicales, la pérdida de biodiversidad y el calentamiento global, fijó en las ciudades su atención. Al hacerlo, la agenda internacional relegó la relación entre el campo y las urbes, y aisló a las ciudades de su interior (hinterland).

Bajo este punto de vista, lo importante es la equidad, tanto intra-generacional (reconociendo que todos los habitantes urbanos deben satisfacer sus necesidades básicas), como inter-generacional (a fin de no comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus necesidades) (Allen, et al, 2002). El sistema de acumulación y producción de la riqueza no es puesto en tela de juicio.

El establishment parece complacido, un cambio de administración, más no de sistema, se presenta como la solución a los problemas medioambientales. La mercadotecnia se encargará de vender las etiquetas “verdes”, siempre y cuando las ganancias sigan aumentando. El culpable se ha identificado (el cambio climático), y la política pública calienta motores para una vez terminada la crisis poner manos a la obra y resolver de una vez por todas los inconvenientes del desarrollo económico.

No obstante, a la par de foros, reuniones, paneles, y encuentros para aterrizar el concepto de “desarrollo sustentable” en las ciudades, un reducido grupo de personas profundizaba el concepto de ecología y proponía cambios más radicales respecto a la relación del ser humano con la naturaleza. Estos autores han enfatizado que la ciudad es un organismo vivo interrelacionado con su entorno. Bajo este concepcion no existen los desechos, todo es un insumo para otro organismo o sistema, siendo la ciudad interdependiente de estos flujos de materia y energía.

Visión ecocéntrica y tecnocéntrica enfrentadas a causa del dominio de la naturaleza. Una cuestiona dicho dominio, la otra lo solapa. No acepta la primera que se puede alimentar de la segunda para volverse más fuerte; que al ganar la tecnocéntrica terreno, se van dejando semillas para que la ecocéntrica crezca y florezca. Pero las semillas necesitan agua y nutrientes para sobrevivir. El agua es la razón crítica, los nutrientes el rencantamiento del mundo.

Por ello, dejar a las ciudades bajo la tutela única del desarrollo sustentable es como dejar a una semilla a su suerte, flotando en el vacío. La semilla necesita tierra que la contenga, agua que la componga, y calor que la haga florecer. He ahí el papel de la ecología profunda. Así, lanzada al aire, la sustentabilidad no tiene posibilidades de brotar. En cambio, entendida como proceso y no como fin, nos puede acercar al bioregionalismo.

Simbiosis entre lo urbano y lo rural, donde el tamaño de una región esté en función de la capacidad de carga del ecosistema. El bioregionalismo propone la superación de la dicotomía campo – ciudad y un sistema político en donde se vaya desdibujando poco a poco el estado nacional. Nuevas formas de organización pública, más locales, remplazaran la verticalidad del Estado.

La ciudad sustentable es un punto de partida; un conjunto de categorías dentro de las cuales es posible evaluar el desempeño de las ciudades (Satterthwaite, 1998). El siguiente paso, la ciudad circular, se logrará cuando las clases medias y altas sean seducidas por la sustentabilidad y adopten su discurso. Serán entonces los hijos de esta generación, educados bajo los principios tecnocráticos, quienes den un gran salto de la imaginación y mediante un profundo acto de fuerza de voluntad colectiva reviertan los daños ya hechos al medioambiente (Girardet, 1990).

Mientras tanto, el ecocentrismo está llamado a afinar el discurso, los argumentos y el plan de acción, para estar listo al llamado de las fuerzas profundas del cambio social. Este visión debe ser un recordatorio permanente de que no sólo es necesario cambiarle de color al desarrollo, sino que todos, al estar girando en un mismo cuerpo celestial, tendremos que sacrificar las comodidades heredadas de la era industrial para reconstruir los lazos que nos unían con la naturaleza .





Bibliografía:



Allen, A; You, N; Atkinson, A. (2002). Sustainable Urbanization: Bridging the Green and Brown Agendas. London: University College London.

Atkinson, Adrian. (1992). The Urban Bioregion as sustainable development paradigm. Third World Planning Review. 14(4).

Girardet, Herbert. (1990). The metabolism of cities. Cadman, D and Payne, G (eds.). The living city: towards a sustainable future. London: Routledge.

United Nations. (1987). Report of the World Commission on Environment and Development: Our Common Future. Retrieved from http://conspect.nl/pdf/Our_Common_Future-Brundtland_Report_1987.pdf

Satterthwaite, David. (1998). ¿Ciudades sustentables o ciudades que contribuyen al desarrollo sustentable?. Estudios Demográficos y Urbanos. El Colegio de México. 13(1).



miércoles, 22 de febrero de 2012

#QuitaUnAnuncio

Quitando publicidad electoral del puente peatonal de El Colegio de México.

Aca un link para más información de #QuitaUnAnuncio

Aca información de que no los va a detener la policía.


























Quitando publicidad electoral del puente peatonal enfrente de El Colmex.


jueves, 5 de enero de 2012

El árbol, parte 2


Siguiendo con el tema del árbol que se pretende talar en la calle de Frontera No. 111 (ver post anterior) me doy a la tarea de buscar los fundamentos jurídicos.

Resulta que talar o derribar un árbol en suelo urbano esta normado por Ley. De acuerdo a la Ley Ambiental del Distrito Federal (las negritas son mias):

"Artículo 118.- La delegación correspondiente, en suelo urbano, o la Secretaría, en suelo de conservación, podrá autorizar el derribo, poda o trasplante de árboles cuando se requiera para la salvaguarda de la integridad de las personas o sus bienes.

Artículo 119.-. Toda persona que derribe un árbol en vía pública o en bienes de dominio público, deberá restituirlo entregando a la delegación respectiva, tratándose de suelo urbano, o a la Secretaría, en caso de suelo de conservación, los ejemplares que determine la norma ambiental que al efecto se expida, sin perjuicio de la aplicación de la sanción a que se refiere la presente Ley en caso de derribo sin autorización previa de la propia delegación o la Secretaría. Se equipara al derribo de árboles, cualquier acto que provoque su muerte. Sin detrimento de otros ordenamientos aplicables."

No me queda del todo claro que salvaguardar la integridad de las personas o sus bienes tenga algo que ver con derribar un árbol para que la gente pueda estacionar sus vehículos en un edificio en construcción. No obstante, tambien resulta que existe una Norma Ambiental que especifica las cuestiones relativas a los artículos antes citados:


De acuerdo a esta norma (las negritas son mias):

"6.5. CAUSAS PARA EL DERRIBO DE ÁRBOLES
Para tomar la decisión de derribar un árbol, se deberá constatar que no existe otra alternativa a fin de evitarlo, considerando las siguientes situaciones:
...
6.5.2.2. OBRA PRIVADA
Considera: casa habitación, desarrollos habitacionales, centros comerciales, deportivos, centros recreativos y toda aquella obra que cause afectación al arbolado."

Para mi una buena alternativa para evitar que se derribe el árbol sería que no hubiera estacionamiento en el edificio, pero en fin, no se puede todo. Y en relación a la restitución, la misma Norma Ambiental establece (las negritas son mias):

"8.2. RESTITUCIÓN DE ÁRBOLES DERRIBADOS POR OTRAS CAUSAS
La restitución de los árboles que se derriban a causa de obra pública, de obra privada, por afectar severamente la infraestructura, el equipamiento o los servicios urbanos, o como parte de un programa de mantenimiento, se definirá de la acuerdo al puntaje obtenido en el llenado del formato del Anexo 3 de la presente Norma.

8.2.1. FÍSICA Para llevar a cabo la valoración del arbolado urbano con solicitud de derribo que no represente alto riesgo (Anexo III), el dictaminador obtendrá un puntaje por cada árbol a derribar, de acuerdo a la visita que se efectúe al sitio, mediante el cual podrá establecer la equivalencia física del arbolado a restituir. Considerando que la afectación al medio ambiente motivada por el derribo de árboles es diferenciada por la causa que la requiere, la restitución a aplicar se establece mediante la siguiente tabla de equivalencias.

"
El anexo 3 es una tabla muy grande, pero haciendo la cuenta del árbol de Frontera No. 111 resulta que éste árbol tiene un puntaje de 19. Con ese puntaje, de acuerdo a la Tabla de arriba la inmobiliaria HBG tendría que restituir 10 árboles.

Por último, la Norma Ambiental señala lo siguiente sobre el sitio de restitución (las negritas son mias):

"8.2.1.2. Sitios para la restitución
Como primera opción, la plantación será en el sitio del derribo. En caso de que esto no sea viable o el lugar resulte inadecuado, deberá realizarse lo más cerca posible, o bien en un sitio que la Secretaría o la Delegación determinen, en función del uso de los espacios y la mayor tasa de sobrevivencia de la planta de restitución."

Asi que me encargaré de que en caso de que la inmobiliaria HBG reciba el permiso para el derribo, los árboles que tiene que derribar sean colocados en la cuadra de Frontera entre Tabasco y Alvaro Obregón. Lo cual esta perfecto ya que justo en esa esquina fueron derribados dos árboles.

El día de hoy fui a la Subdelegación territorial de la Delegación Cuauhtémoc para saber si HBG tenia permiso para derribar el árbol. Me dijeron que regresara el lunes porque no había sistema. Los mantendré informados.

lunes, 2 de enero de 2012

El árbol



No entiendo por qué el desprecio de los arquitectos y las inmobiliarias por los árboles. Los árboles aportan mucho a las ciudades y a cambio solo piden un poco de agua. Amenazar a un árbol grande y sano para habilitar una entrada de autos me parece una locura urbana. Sin embargo, eso se pretende a solo 3 metros de mi casa.


Por eso uno de mis propositos de este año es salvar un árbol, que gracias a un arquitecto y a la Inmobiliaria HBG (http://www.hbg.com.mx/), se pretende tirar para que los próximos dueños de los 10 departamentos en construcción puedan tranquilamente estacionar sus vehiculos.



No obstante que el terreno ubicado en Frontera No 111 Col. Roma Norte tiene mas de 25 metros de fente, se decidió que la entrada de autos fuera justo donde se encuentra un árbol de mas de 5 metros de alto.
Me pregunto si el diseño arquitectónico es un pretexto suficiente para talar un arbol y si esto puede ser aprobado por parte de la Delegación. No me quedare con la duda y hare lo posible para que este árbol nos siga dando sombra, aire, y algo de verdor en mi cuadra.



viernes, 2 de diciembre de 2011

La idea de dominación y riesgo en la moderna relación Medio Ambiente Sociedad

Por Javier Garduño

En un contexto donde el conocimiento es la fuente de nuevos riesgos, el reencantamiento racional del mundo se vuelve primordial. Si el motor que impulsa el dominio de la naturaleza es la búsqueda incesante de la auto-preservación, la razón objetiva está llamada a romper con el yugo que le ha impuesto la razón utilitaria y subjetiva. El camino a una segunda Ilustración se encuentra en la política y en un orden moral que reoriente los valores de la sociedad.

El objetivo de este texto es, a partir de las ideas de dominación y riesgo, abogar por una nueva visión del mundo en donde la racionalidad objetiva sea rescatada y se logre un reencantamiento del mundo para enfrentar los riesgos ambientales. Asimismo, se considera que en este proceso será fundamental el papel de las mujeres y el comando de las ciudades. Por tanto, en el ensayo se retomará la idea de razón producto de la Ilustración, las corrientes de la ecología política que han abordado estos temas, en particular la ecología profunda y el ecofeminismo, así como el vínculo de ésta última con la sociedad de riesgo.

Dominio y razón: la Ilustración

La luz ilustrada abrió un camino hacia la libertad de los hombres. Prometió quitar las cadenas que ataban la sociedad a la opresión. Para lograrlo se basó en un pensamiento donde la naturaleza debía de ser dominada para obtener el progreso y el bienestar de los hombres. La vista y la razón subjetiva guiaron este proceso y la naturaleza se convirtió en el medio para el desarrollo de los seres humanos.

El pensamiento crítico, derivado de los principios de la Ilustración, permeó en buena medida en el debate del dominio de los hombres sobre los hombres. La teoría social de Marx es un claro ejemplo de la búsqueda de una alternativa a la opresión. Sin embargo, a varios años de distancia es posible decir que los resultados no han sido alentadores. El ser humano sigue oprimiendo a sus congéneres y al hacerlo ejerce un domino aniquilador sobre el medio ambiente.

La revuelta de la naturaleza se convierte en profecía auto-cumplida, esta vez acompañada de factores externos. Pareciera que la razón nos ha traicionado y que es necesario desecharla para reconciliarnos con la naturaleza. No obstante, han emergido nuevas corrientes que pretenden cuestionar las premisas fundamentales del paradigma social de dominación y al hacerlo dibujan un panorama esperanzador. Tal parece que la razón todavía tiene mucho que aportar.

Ecología profunda: la búsqueda del paradigma renovador

De la profundidad se nos advierte que la conciencia es conocimiento y también razón. Sin embargo, no toda la conciencia es profunda, ni toda conciencia pretende volver a una concepción ecocéntrica del mundo. Es por eso que la ecología profunda es una invitación a ir más allá de las reformas inmediatas para combatir, por ejemplo, la contaminación del aire y el agua. Es decir, ir más allá de la superficialidad de los problemas ambientales y atacar las causas y no las consecuencias de la degradación ambiental.

Entrar a la raíz implica un cambio del paradigma social de dominación. Es buscar un igualitarismo biosférico en donde podamos coexistir y cooperar en un mundo complejo. El problema en este caso somos los seres humanos y nuestra incapacidad para trascender el yo. Es también un recordatorio de que la sociedad humana ha vivido bajo un paradigma ecocéntrico mucho más de lo que nuestra memoria colectiva es capaz de recordar.

A pesar de que se han desaprovechado algunas oportunidades para retomar el pensamiento ecocéntrico, no todo está perdido. Aún estamos a tiempo de volver a los textos de Spinoza y santificar al mundo mediante la identificación de Dios con la naturaleza. Somos uno con la naturaleza, aunque seamos muchos como especie. Puede que la capacidad de alojar a la especie humana esté llegando a su límite, pero afortunadamente el abandono de la tradición nos permite elegir y cuestionar la idea de familia. El crecimiento de la población se puede revertir, y para lograrlo, las mujeres alzarán cada vez más su voz.

Ecofenimsmo y opresión: por el fin de la sociedad patriarcal

El pensamiento feminista ha situado a la sociedad patriarcal como la causa de los problemas ambientales y de las relaciones de opresión entre los hombres. Aquello que no fue contemplado del todo por la ecología profunda, las formas de opresión que el hombre ejerce sobre los débiles y desprotegidos, es abordado de manera muy particular y reflejado en una postura que se presenta en contra de la dominación de la sociedad machista. En especial el debate acerca de los problemas de sobrepoblación, que tanto la ecología profunda como el ecofeminismo trata con sumo interés, arroja una postura según la cual es primordial el empoderamiento sexual del género femenino como un mecanismo que revierta el crecimiento poblacional. También, es fundamental el cuestionamiento de la idea de maternidad y la posibilidad de concebir un modo de vida para las mujeres que no esté vinculado a la procreación.

Asimismo, hay quien considera que el ecofeminismo es el único combate totalitario capaz de derribar el sistema de dominación y abolir todas las formas de opresión presentes en la sociedad. Según este punto de vista, no es cuestión ni de modificar el sistema de producción y abogar por el desaparecimiento del capitalismo, ni saberse parte de un todo de interrelaciones complejas y metafísicas, sino de lo que se trata es el derrocamiento de la falocracia.

No obstante, existen divergencias dentro del ecofeminismo acerca de la conexión entre la mujer y la naturaleza, y las consecuencias de ésta distinción en el papel que tendrán las mujeres en la transformación de la estructura de poder. Por un lado se encuentran quienes sostienen que las mujeres poseen una sensibilidad superior para percibir la naturaleza, y por otro, quienes argumentan un potencial liberador del género femenino. En el primer caso, se podría llegar a estigmatizar el rol y la jerarquía de las mujeres y no eliminar por completo el sistema de dominación; mientras que en el segundo caso, las mujeres se convertirían en la única esperanza de salvación de la naturaleza y del planeta.

Por último, es posible reconocer que existe una falsa dicotomía entre la visión antropocentrista y naturalista del mundo, y que un feminismo ecológico es capaz de mediación y reconciliación para lograr un reencantamiento del medio ambiente. Si las mujeres son el lado menos racional de la humanidad en un mundo extremadamente racional, pueden ser tan racionales como los hombres y transformar la misma idea de razón. Razón que tiene el potencial y la responsabilidad de situarse en la base de la segunda Ilustración.

Sociedad de riesgo: la ruta a la segunda Ilustración

De acuerdo con Giddens y Beck, se ha terminado la naturaleza y la tradición, y ha aparecido una nueva sociedad en donde el mayor riesgo está dado por nuestro conocimiento. La preocupación es ahora lo que le hemos hecho a la naturaleza y la posibilidad de elegir nuestros propios destinos. El experimento llamado humanidad sigue su curso, pero no hay nadie que verifique los resultados ni proponga el camino a seguir. La ciencia ha dejado de ser un oráculo, mientras que la política está llamada a asumir un papel central en el manejo de las sorpresas que nos esperan.

La modernidad se ha vuelto reflexiva y el riesgo manufacturado, es producto de nuestro esfuerzo científico y político de controlar el futuro. La crisis ambiental nos ha situado en un contexto en donde ya no es posible predecir los riesgos y en donde las ideas decimonónicas están llegando a su límite. Explota el peligro de lo social y el reconocimiento de los riesgos manufacturados ha echado a andar una dinámica de cambio político y cultural que está socavando a las burocracias y el predominio de la ciencia.

La politización de espacios privados se vuelve evidente frente a la necesidad de profundizar sobre las externalidades de la industria y del desarrollo. Politización que conlleva un debate, tanto de la pertinencia de los avances científicos y de los riesgos que no logra disipar, como del papel del Estado en ésta transformación. Éste último tendrá que evolucionar para lidiar con los riesgos y para favorecer el compromiso político necesario que haga florecer y equilibrar los debates.

Las mujeres y las ciudades: condiciones necesarias para la segunda Ilustración

Si la razón subjetiva ha limitado los alcances de la ilustración, el reencantamiento racional del mundo pasa por rescatar a la razón objetiva y erigirla como pilar de la acción del Estado y de las políticas públicas; de la ciencia y su aplicación tecnológica; y de los movimientos sociales y sus luchas por la democratización del espacio público. Para lograr esta transformación el actor clave serán las mujeres y su espacio de actuación las ciudades.

Las ciudades proveen un escenario en donde la diversidad de pensamiento es mayor, en donde el acceso a los servicios de salud y educación están más extendidos y en donde es más fácil articular movimientos ciudadanos. Lo anterior facilita el empoderamiento de las mujeres tanto de su sexualidad como de sus destinos de vida. La salud y la educación jugarán un papel fundamental al permitir, por un lado, que las mujeres tengan acceso a métodos anticonceptivos y a la posibilidad de decidir sobre sus cuerpos, y por otro lado, que tengan la libertad de elegir modos de vida que no estén vinculados a la reproducción.

Mujeres con pleno dominio sobre su propio cuerpo y sobre su propia vida podrán reorientar los valores de la sociedad, valores en donde la individualidad no implique negar al otro sino considerarlo parte de la gran familia humana. Ciudades en donde habrá cada vez más mujeres sin hijos, pero en donde se reforzarán los lazos de fraternidad. Una sociedad, que comandada por las mujeres y los hombres en condiciones de igualdad, logrará en las ciudades revertir el crecimiento poblacional y tomar conciencia de los riesgos y los retos que se avecinan.

El empoderamiento de las mujeres dentro de las ciudades reencantará racionalmente al mundo y rescatará a la razón objetiva de su prolongado letargo. Ciudades solidarias, compactas, accesibles, con espacios públicos de calidad, y en donde la sociedad sea consciente de los riesgos y de los debates sobre las políticas y la ciencia, a eso debe aspirar la moderna relación medio ambiente sociedad.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Regir la praxis: La razón deformada de la Ilustración y la próxima revuelta de la naturaleza

Por Javier Garduño

Razón práctica que deviene utilitaria. Concepción del mundo natural ligado al dominio. Estas son algunas de las ideas que la Ilustración ha imprimido en nuestra conciencia, deformando nuestra relación con los hombres y con el medio ambiente. La Ilustración nos ha alejado de los mitos pero nos acerca paso a paso a la autodestrucción. Aquello que pretendía quitarnos el miedo a lo desconocido nos conduce a la incertidumbre. Si bien es cierto que un mundo sin razón es inconcebible, es posible proyectar un mundo sin dominio aniquilador.

La respuesta pasa por analizar cómo percibimos a la naturaleza y cuáles son los sentidos que han sido privilegiados para relacionarnos con ella. La paradoja: la vista nos ha cegado y pareciera que ha sido a causa de la luz ilustrada. El afán por dominar el medio ambiente con la vista nos ha alejado de una experiencia sensorial más amplia, más completa. La naturaleza como espectáculo para el dominio impidió una concepción en donde el horror y la excitación pudieran ir de la mano. Porque la razón ilustrada es implacable, una cosa no puede ser dos a la vez. Bajo los ojos de la razón la naturaleza no puede ser utilidad y belleza. Así, el medio ambiente natural ha perdido parte de su esencia, sólo es visto para dominarlo, para satisfacer las necesidades de la reproducción y acumulación del capital.

Y el dominio se resiste a ceder. A pesar de algunos brotes, la sociología no ha sido capaz de borrar de las conciencias la supuesta necesidad de dominar a los hombres y a la naturaleza. La Dialéctica de la Ilustración sembró algunas semillas con su crítica a la razón ilustrada, pero éstas no han sido suficientes, ni suficiente ha sido su cuidado, para que de los pilares de una nueva razón ecológica se erija un nuevo sistema de valores dentro de la sociedad. La nave de Odiseo nos muestra con claridad el dominio, pero en Adorno y Horkheimer no ha ido más allá la crítica sino al señorío del hombre por el hombre. La naturaleza externa tendrá que esperar una nueva ola de pensamiento crítico. Sin embargo, los debates son largos y la espera nos acerca al abismo, la revuelta se acerca.

La praxis se erige en reina mientras que sus súbditos, cegados e impedidos de escuchar los llamados de auxilio de la naturaleza, pues sus oídos están cubiertos de cerca, se acercan al naufragio. Odiseo no permanecerá en calma, pues si su barco zozobra desde el mástil contemplará con vista privilegiada su hundimiento. Así como la cadena que lo ataba al mástil no ha sido suficiente, tampoco ha sido suficiente el oráculo de Kant: los hombres más que nunca se encuentran dócilmente sometidos a la razón de los datos inmediatos, en la búsqueda incesante de la auto conservación. La regresión se hace evidente cuando la sociedad industrial no somete a juicio la esclavitud rítmica de los remeros de Odiseo. La regresión es también renuncia, a la crítica y al pensamiento. La revuelta espera impaciente.

Tampoco las co-construcciones sociológicas encuentran eco. Los procesos pensados como duales, de lo social y lo natural y su interrelación entre lo ambiental y las prácticas sociales, irrumpen tímidamente. Sin embargo, su modestia es esperanzadora pues no buscan la verdad sino el compromiso, la provocación y la reconstrucción. La co-construcción de lo social y lo natural es una bocanada de aire fresco y un llamado a la apertura de los límites entre las distintas áreas de conocimiento científico. Un grito de auxilio para entender cómo construimos los problemas, los supuestos que están detrás y la relación entre la ciencia, las instituciones y las decisiones políticas. No obstante, la bocanada de aire parece agotarse y el aire se vuelve cada vez más escaso.

Modernidad radicalizada y sociedades del riesgo se presentan como respuestas actuales a viejos debates. La conciencia social de la modernidad parece reaccionar, pues el mundo ha cambiado. Lo que está en juego no son las ganancias, la prosperidad o el valor del mercado, son las pérdidas, la destrucción y las amenazas. La sociedad del riesgo es un primer aviso de la revuelta de la naturaleza que se avecina, una advertencia de los riesgos externos. El problema es que la respuesta a esta advertencia está mediada por una construcción social y por una valoración cultural. Esta respuesta es lenta mientras la inercia que reproduce los riesgos aumenta exponencialmente su velocidad. Sin embargo hay protesta, la alarma ha encendido algunos focos y éstos han sido vistos por la clase media. La cera en los oídos de los remeros de Odiseo va cediendo, se escuchan tenues gritos.


Hay, por otro lado, quienes siguieren que la única salida a la relación autodestructiva del hombre con la naturaleza es la revolución socialista. Se nos advierte que mientras no se modifiquen las estructuras y las relaciones de producción no hay esperanza para el movimiento ecológico. La revuelta de los jóvenes no debe entonces pedir ni proponer la reforma sino exigir la transformación de raíz de la sociedad. No advierten del todo que Marx no mostró preocupaciones por la dominación de la naturaleza por el hombre y que los regímenes socialistas no han dado señales de ir en contra de esta concepción. Su crítica es pues una crítica incompleta, como la de Adorno y Horkheimer, ya que el medio amiente es relegado a un segundo plano y la dominación enfocada en aquella que es ejercida por los hombres sobre los hombres.

Los escépticos dirán que la revuelta es un invento, que siempre han existido guerras y que la naturaleza fue creada con la intención de que nos aprovechemos de ella. Ellos creen tener de lado a sus libros sagrados. No distinguen, sin embargo, entre la naturaleza interna y externa y en sus respectivas revueltas. Porque de la primera sobran ejemplos en la historia de la humanidad. Son precisamente estas revueltas de las que Adorno y Horkheimer nos advierten: la revuelta de la naturaleza humana dirigida contra la estructura de dominación y su racionalidad. Riesgo latente que se materializa día a día: cabezas que cuelgan inertes, cuerpos sin vida abandonados en calles congestionadas, fosas de muertos sin nombres y un largo y conocido etcétera. La revuelta de la naturaleza interna nos ha alcanzado.

De la segunda revuelta estamos por ver sus consecuencias más destructivas. Porque esta revuelta no fue del todo anticipada, se escondió en la concepción naturalista del mundo, escapó la crítica. La aplicación irracional de la tecnología al dominio del medio ambiente, el regir la praxis, terminó por modificar los ciclos de renovación de la naturaleza. Y la respuesta de esta última parece inminente. El riesgo entonces es doble: episodios de violencia entre los hombres (la revuelta interna) y la respuesta violenta de la naturaleza a su sobreexplotación (la revuelta externa).

Frente a la violencia, el miedo se apodera de la sociedad. La Ilustración nos había prometido superar el miedo, volvernos adultos e iguales. Sin embargo, nos ha fallado y vivimos desiguales en la incertidumbre por el futuro. La razón para regir la praxis muestra sus límites y consecuencias. No obstante, la razón crítica pretende quítale el velo a la razón utilitaria. La ecología política, el realismo crítico y la co-construcción sociológica han abierto algunas brechas, transitemos por ellas antes de que la revuelta de la naturaleza nos arrebate la razón.